Fedora Cabral de Rumland
A diario recibo fotos e historias de personas que vacacionan en lugares exóticos... yo por el contrario he dejado de hacerlo, por varias razones y una de ellas es que siento me ha llegado el tiempo de recapitulación/ digestión.
Hoy tomé mi vara -acompañante de caminos- de la que ahora cuelga un rosario de madera de oriente, de cuentas continuas, regalo de la Hna. Rosette. Según avanzo a la sombra de los gigantescos robles, el inconsciente me asusta sutilmente, para entonces recordar a Don Sinecio, cuando me hablaba de la hermosura de las serpientes. Bueno, el nos dejó esa asociación de ideas/conocimiento de quien actualmente ha estado en el terreno.
Llegando a un naranjal de cítricos injertos, quienes deliciosamente me surten de vitamina "C" -cuando el dueño no anda cerca- observé que una de las matas hace varios años que ha vuelto a dar fruto silvestre, como haciéndole honor a sus ancestros... y entonces recordé a mi hermano Hernán y sus injertos ... cuando de niña vi la hermosa rosa gigante que había creado a través de su dedicación con la cuchilla, en aquellos tallos que teníamos en el jardín del Ingenio Angelina -sin alardes de ningún tipo- me dijo..."No, no puedes reproducirla, porque es un híbrido".
Asociándolo hoy con una lectura sobre los Anunnakis y los Pleyadianos, facilmente entendí... Según decía el autor, los Anunnakis hicieron unos injertos, posiblemente causa del producto humano actual... ¡Espeluznante!... pero a la vez esperanzador, porque en nosotros se están despertando facultades que ellos habían mutilado, para su conveniencia, en detrimento de la nuestra... y como la mata de naranja, estamos desarrollando facultades que no esperábamos.
Otras pequeñas/grandes frases para mi, vienen de personas sencillas... y así nos nutrimos los parcialmente autodidactas.
Podría enumerar decenas de frases dejadas caer así por algún amigo, en el terreno abonado de mi memoria: decía Aura "Los riñones tienen que descansar, no hay que beber tanta agua de noche"... Y también quedó grabada la útil sugerencia de la Hna. Melba... "No sigas aprendiendo mas sin antes poner todo eso en práctica".
Un joven amigo argentino en Israel me dijo "Nada se pierde, si aprendes el hebreo te va a ser un dia muy útil"... no le creí...hoy comprendo que él tenía toda la razón. En el mismo país un árabe amigo me invitó a conocer su Universidad ¡Hermosa e interesante!... allí estábamos frente a los rollos del mar Muerto como muda, aún sin saber el impacto o repercusión que tendría esto después de 50 años. Luego, ingenuamente le pregunté algo que no recuerdo, a lo que él me respondió "No, aquí a los árabes no nos está permitido esto o aquello" me quedé nuevamente corta, para venir a entender mejor ahora sobre los eternos pleitos entre árabes y judios.
Otras veces quizás somos nosotros quienes tenemos la oportunidad de expresar algo que aún no afloraba y que pudiera haber calado en otros cerebros atentos.
Cuando llegamos a Virginia un Hno. teósofo de Nueva York me preguntó "¿Por qué tienes tanto afán en aprender el inglés a esos altos niveles?"... "Bueno... porque hay mucha sabiduría aún no traducida a nuestro idioma" espeté para su sorpresa.
Por consiguiente, las palabras que llevaba a la clase de Inglés, ni la maestra las conocía... y ahora hasta me atrevo a trasmitir en grupos de discusión espiritual... los que no entiendan mi pronunciación confío en que, como dijo Carl -un compañero de clase- "aprenderán por osmosis", al igual que hago yo con muchas de sus frases en un inglés regional que traen los "snowbirds" llegados a Florida desde el Norte, huyéndole al frio invierno.
Y así echamos de menos a personas que solo pasan por nuestras vidas para dejarnos caer una aparente simple frase. Hay otras que después de haber tenido todas estas grandes/pequeñas oportunidades, llegan a la edad de la madurez sin haberse percatado de que en la quizás modesta vida que les tocó vivir/actuar hubo muchos tesoros escondidos -palabras, acciones, a menudo de los menos titulados.
Nada de lo que hemos vivido es perdido... solo lo fue si no pusimos atención; si detuvimos al otro para juzgarlo o para tratar de cerrarle los caminos. Esto es como darle permiso al ego para enseñorearse en nuestra mente, obstaculizando así la apertura del corazón...
Y hablando de eso, dejo saber al dueño del naranjal, que cada fruta que tomo de su propiedad, deja en su tallo cortado una esencia de gratitud/ amor.
* * *
